miércoles, mayo 12, 2010

Deja que la vida te despeine.


VIVIR DESPEINADA Hoy he aprendido que hay que dejar que la vida te despeine, por eso he decidido disfrutar la vida con mayor intensidad… El mundo está loco.. Definitivamente loco… Lo rico, engorda. Lo lindo sale caro. El sol que ilumina tu rostro arruga. Y lo realmente bueno de esta vida, despeina… - Hacer el amor, despeina. - Reírte a carcajadas, despeina. - Viajar, volar, correr, meterte en el mar, despeina. - Quitarte la ropa, despeina. - Besar a la persona que amas, despeina. - Jugar, despeina. - Cantar hasta que te quedes sin aire, despeina. - Bailar hasta que dudes si fue buena idea ponerte tacones altos esa noche, te deja el pelo irreconocible… Así que como siempre cada vez que nos veamos yo voy a estar con el cabello despeinado… Sin embargo, no tengas duda de que estaré pasando por el momento más feliz de mi vida. Es ley de vida: siempre va a estar más despeinada la mujer que elija ir en el primer carrito de la montaña rusa, que la que elija no subirse. Puede ser que me sienta tentado a ser una mujer impecable, peinada y planchadita por dentro y por fuera. El aviso clasificado de este mundo exige buena presencia: Péinate, ponte, sácate, cómprate, corre, adelgaza, come sano, camina derechita, ponte seria… Y quizá debería seguir las instrucciones pero ¿cuando me van a dar la orden de ser feliz? Acaso no se dan cuenta que para lucir linda, me debo de sentir linda… ¡La persona más linda que puedo ser! Lo único que realmente importa es que al mirarme al espejo, vea a la mujer que debo ser. Por eso mi recomendación a todas las mujeres: Entrégate, Come rico, Besa, Abraza, Haz el amor, Baila, Enamórate, Relájate, Viaja, Salta, Acuéstate tarde, Levántate temprano, Corre, Vuela, Canta, Ponte linda, Ponte cómoda, Admira el paisaje, Disfruta, y sobre todo, deja que la vida te despeine!!!!

¡¡¡ No estás deprimido, estás distraído !!!


No estás deprimido, estás distraído, distraído de la vida que puebla. Distraído de la vida que te rodea: delfines, bosques, mares, montañas, ríos. No caigas en lo que cayó tu hermano, que sufre por un ser humano cuando en el mundo hay 5,600 millones. Además no es tan malo vivir solo. Yo la paso bien, decidiendo a cada instante lo que quiero hacer, y gracias a la soledad me conozco, algo fundamental para vivir. No caigas en lo que cayó tu padre, que se siente viejo porque tiene 70 años, olvidando que Moisés dirigía el éxodo a los 80 y Rubinstein interpretaba como nadie Chopin a los 90. Solo por citar dos casos conocidos. No estás deprimido, estás distraído, por eso crees que perdiste algo, lo que es imposible, porque todo te fue dado. No hiciste ni un solo pelo de tu cabeza por lo tanto no puedes ser dueño de nada. Además, la vida no te quita cosas, te libera de cosas. Te aliviana para que vueles mas alto, para que alcances la plenitud. De la cuna a la tumba es una escuela, por eso lo que llamas problemas son lecciones. No perdiste a nadie, el que murió simplemente, se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón. ¿Quién podría decir que Jesús está muerto? No hay muerte: hay mudanza. Y del otro lado te espera gente maravillosa: Gandhi, Michelangelo, Whitman, San Agustín, la Madre Teresa, tu abuela y mi madre, que creía que la pobreza está más cerca del amor, porque el dinero nos distrae con demasiadas cosas, y nos aleja por que nos hace desconfiados. Haz sólo lo que amas y serás feliz, y el que hace lo que ama, está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar, porque lo que debe ser será, y llegará naturalmente. No hagas nada por obligación ni por compromiso, sino por amor. Entonces habrá plenitud, y en esa plenitud todo es posible. Y sin esfuerzo porque te mueve la fuerza natural de la vida, la que me levantó cuando se cayó el avión con mi mujer y mi hija; la que me mantuvo vivo cuando los médicos me diagnosticaban 3 ó 4 meses de vida. Dios te puso un ser humano a cargo, y eres tú mismo. A ti debes hacerte libre y feliz, después podrás compartir la vida verdadera con los demás. Recuerda a Jesús: ¿Amarás al prójimo como a ti mismo?. Reconcíliate contigo, ponte frente al espejo y piensa que esa criatura que estás viendo es obra de Dios; y decide ahora mismo ser feliz porque la felicidad es una adquisición. Además, la felicidad no es un derecho sino un deber, porque si no eres feliz, estás amargando a todo el barrio. Un solo hombre que no tuvo ni talento ni valor para vivir, mandó a matar seis millones de judíos. Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera, el chocolate de la Perugia, la baguette francesa, los tacos mexicanos, el vino chileno, los mares y los ríos, el fútbol de los brasileros, Las Mil y Una Noches, la Divina Comedia, el Quijote, el Pedro Páramo, los boleros de Manzanero y las poesías de Whitman, la música de Bach, Mahler, Mozart, Chopin, Beethoven, Caravaggio, la pintura de Rembrandt, Velásquez, Picasso, Tamayo y otros, entre tantas maravillas. Y si tienes cáncer o sida, pueden pasar dos cosas y las dos son buenas; si te gana, te libera del cuerpo que es tan molesto: tengo hambre, tengo frío, tengo sueño, tengo ganas, tengo razón, tengo dudas....y si le ganas, serás humilde, más agradecido, por lo tanto fácilmente feliz. Libre del tremendo peso de la culpa, la responsabilidad, y la vanidad, dispuesto a vivir cada instante profundamente como debe ser. No estás deprimido, estás desocupado. Ayuda al niño que te necesita, ese niño será socio de tu hijo. Ayuda a los viejos, y los jóvenes te ayudarán cuando lo seas. Además, el servicio es una felicidad segura, como gozar a la naturaleza y cuidarla para el que vendrá. Da sin medida y te darán sin medidas. Ama hasta convertirte en lo amado, más aún hasta convertirte en el mismísimo amor. Y que no te confundan unos pocos homicidas y suicidas, el bien es mayoría pero no se nota porque es silencioso, una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que le destruya hay millones de caricias que alimentan a la vida. -Facundo Cabral

La soledad... un mal de nuestros tiempos. :(


Los psicólogos consideran que alguien está solo cuando no mantiene comunicación con otras personas o cuando percibe que sus relaciones sociales no son satisfactorias. Tres características definen la soledad: es el resultado de relaciones sociales deficientes, constituye una experiencia subjetiva ya que uno puede estar solo sin sentirse solo o sentirse solo cuando se halla en grupo; y, por último, resulta desagradable y puede llegar a generar angustia. La soledad, salvo excepciones, es una experiencia indeseada similar a la depresión y la ansiedad. Es distinta del aislamiento social, y refleja una percepción del individuo respecto a su red de relaciones sociales, bien porque esta red es escasa o porque la relación es insatisfactoria o demasiado superficial. Se distingue dos tipos de soledad: la emocional, o ausencia de una relación intensa con otra persona que nos produzca satisfacción y seguridad, y la social, que supone la no pertenencia a un grupo que ayude al individuo a compartir intereses y preocupaciones. Parece, por otro lado, que la soledad está relacionada con la capacidad de las personas para manifestar sus sentimientos y opiniones. Hay dos tipos de soledad: la personal (ausencia de una relación íntima con alguien) y la social (carencia de amistades) Cuando nuestra habilidad para relacionarnos es deficiente, aumenta la probabilidad de que nos quedemos solos ya que las relaciones que mantenemos son menos entusiastas y empáticas. En general, las personas con problemas de neurosis se muestran convencidas de que no resultan amables ni dignas de ser apreciadas, y rechazan cualquier tipo de amigos potenciales con el objetivo de protegerse a sí mismos del posible rechazo. La soledad esta muy relacionada con la pérdida de relaciones con ese conjunto de personas significativas en la vida del individuo y con las que se interactúa de forma regular. La definición más común de soledad es la de carencia de compañía y que se tiende a vincularla con estados de tristeza, desamor y negatividad, obviando los beneficios que una soledad ocasional y deseada puede reportar. La ausencia de un ser querido Cuando (por separación en la pareja, fallecimiento de un ser querido u otra causa) desaparece de nuestra vida alguien a quien hemos amado o que ocupaba un espacio estelar en nuestra cotidianeidad, nos invade una particular sensación de soledad, un vacío, una nada enmudecida que nos sume en la tristeza y la desesperanza. Hemos de sobrellevar la dolorosa percepción de horfandad, de ausencia de una persona insustituible. Nos vemos perdidos y sin referencias en las que antes nos apoyábamos para afrontar la vida. Somos seres sociales que necesitamos de los demás para hacernos a nosotros mismos. Y no sólo para cubrir nuestras necesidades de afecto y desarrollo personal, sino también para afianzar y revalidar nuestra autoestima, ya que ésta se genera cada día en la interrelación con las personas que nos rodean. La pérdida es irreemplazable pero no debe ser irreparable. Ese hueco o, mejor, su silueta, quedará ahí pero si nos permitimos sentir la tristeza y nos proponemos superarla a base de confianza en nosotros mismos, podremos reunir fuerzas para establecer nuevas relaciones que cubran al menos parcialmente ese déficit de amor que la ausencia del ser querido ha causado. Hemos de intentar que la carencia de esa persona no se convierta en una carencia general de relaciones. Esta soledad es dolorosa, pero puede convertirse en positiva si la interpretamos como oportunidad para aprender a vivir el dolor sin quedarnos bloqueados. Y para generar recursos y habilidades para continuar transitando satisfactoriamente por la vida. Debemos interiorizar y controlar el dolor, sabiéndolo parte inherente a la vida, aprendiendo a no temerlo y a no mantenernos al margen del sufrimiento como si de una debilidad o incapacidad se tratara. Quien sabe salir del dolor está preparado para disfrutarla la plenitud en momentos venideros. La soledad social La de quien apenas habla más que con su familia, sus compañeros de trabajo y sus vecinos es una soledad muy común en este mundo nuestro. Nos sentimos incapaces de contactar con un mínimo de confianza con quienes nos rodean, tememos miedo que nos hagan o nos rechacen. Plantamos un muro a nuestro alrededor, nos encerramos en nuestra pequeña célula (en ocasiones, incluso unipersonal) y vivimos el vacío que nosotros mismos creamos y que justificamos con planteamientos como "no me entienden", "la gente sólo quiere hacerte daño", "para lo único que les interesas es para sacarte algo", "cada vez que confías en alguien, te llevas una puñalada". Si la soledad es deseada nada hay que objetar, aunque la situación entraña peligro: el ser humano es social por naturaleza y una red de amigos con la que compartir aficiones, preocupaciones y anhelos es un cimiento difícilmente sustituible para asentar una vida feliz. Es una meta difícil y las estructuras y hábitos sociales de nuestra civilización frenan este empeño de hacer y mantener amistades, pero merece la pena empeñar lo mejor de nosotros en el intento. Esa soledad no deseada puede convertirse en angustia, si bien algunos se acostumbran a vivir solos. Se revestirá esta actitud de una apariencia de fortaleza, autosuficiencia, agresividad o timidez. Y todo, para esconder la inseguridad y el miedo a que no se nos quiera o no se nos respete. Hay también otras soledades indeseadas, como esas a las que se ven abocadas personas mayores, amas de casa, o quienes muestran una orientación sexual no convencional, o quienes sufren ciertas enfermedades, incapacidades físicas o psicológicas o imperfecciones estéticas. Un estado transitorio, nada más La soledad es una situación que hemos de aspirar a convertir en transitoria y que conviene percibir como no forzosamente traumática. Podemos mutarla en momento de reflexión, de conocernos a fondo y de encontrarnos sinceramente con nuestra propia identidad. Hay un tiempo para comunicarnos con los demás y otro (que necesita de la soledad) para establecer contacto con lo más profundo de nosotros mismos. Hemos de "hablar" con nuestros miedos, no podemos ignorarlos ni quedarnos bloqueados por ellos. Es conveniente que, en ocasiones, optemos por la soledad. En suma, equilibremos los momentos en que nos expresamos y atendemos a otros, y los que dedicamos a pensar, en soledad, en nuestras propias cosas. Vencer la soledad no deseada: unos pasos útiles Diagnóstico: qué tipo de soledad es la que estamos sufriendo y a qué circunstancias se debe. Conocernos bien. Dejemos a un lado el miedo a mirar dentro de nosotros, y afrontemos la necesidad de saber cómo somos: nuestras ilusiones y ambiciones, limitaciones y miedos, quién quiero ser, cómo me ven, cómo me veo... Fuera la timidez. Tomemos la iniciativa para conseguir nuevas relaciones. Establezcamos qué personas nos interesan, y elaboremos una estrategia para contactar con ellas. No hay nada que perder. El miedo al rechazo es un freno para entablar nuevas amistades o amores. El objetivo es importante, no nos andemos con remilgos. Sin victimismos. El mundo resulta en ocasiones cruel, vulgar y materialista, de acuerdo. Pero seguro que hay otras personas que pueden estar deseando conocer a alguien como nosotros. Encerrarnos en nosotros mismos es reconocer la derrota. A la mayorìa la soledad nos hace daño, y nos sienta mejor tener con quién hablar, intimar y a quién querer. No somos tan raros como a veces pensamos. No hay más que hablar en profundidad y confianza con cualquier persona para comprobarlo. Podemos "llenar" a más gente de la que creemos y nos pueden resultar atractivas muchas personas que tenemos muy cerca.

La edad no es más que un número ;)


Una relación entre una mujer y un hombre más joven puede darse por un gran número de causas. Es tiempo de dejar de lado los prejuicios y admitir que, en muchos casos, estos lazos son tan válidos como cualquier otro.Ya no son sólo las famosas quienes presumen de affaires con jovencitos. Salir con hombres más jóvenes es cada vez más habitual, y no parece una moda pasajera. ¡Que tiemblen los donjuanes maduritos! Por fin tenemos razones de peso para preferir a alguien más joven. Demi Moore y Aston Kutchner, Julianne Moore y Bart Freundlich, Susan Sarandon y Tim Robbins, Madonna y Guy Ritchie... Cada vez son más las famosas que mantienen relaciones con hombres más jóvenes que ellas. Y no sólo se trata de affaires pasajeros: muchas de ellas llevan años de feliz matrimonio con hijos en común, como Julianne Moore o Madonna. Más guapas y liberadasUna de las razones por las que ahora somos nosotras quienes ligamos con chicos jóvenes es que el interés por cuidarse y los avances de estética han hecho posible que las mujeres de treinta, y hasta las de cuarenta, puedan competir sin complejos con las de veinte. Ahora se puede tener un cuerpo y una cara espectaculares pasados los temidos treinta, el secreto está en hacer ejercicio físico, seguir unos hábitos saludables de vida y recurrir de vez en cuando a las ayudas de la estética.Pero la otra gran razón es, sin duda, que por fin nos hemos liberado de los antiguos complejos sexistas que juzgaban de ridícula, e incluso poco decente, a una mujer que salía con alguien más joven. Mientras, ellos se divertían con jovencitas que podían ser sus hijas o, llegados a los cuarenta, abandonaban sistemáticamente a sus mujeres por alguien más joven. Ahora empiezan a ser ellos los abandonados.Dejando aparte prejuicios y dando por hecho que no desentonamos físicamente aunque él sea más joven, es inevitable que surjan dudas respecto al futuro de la relación. Para que no te eches atrás y dejes pasar al que puede ser el hombre de tu vida, te damos 20 razones para salir con alguien más joven. 1. Tendrás un sexo 10Una mujer alcanza su plenitud sexual en torno a los treinta, justo cuando el hombre empieza a perder fuerzas. Por fin podrás combinar tu experiencia y el conocimiento de tu cuerpo con la energía y la potencia de alguien más joven. ¡Un cóctel explosivo¡2. Ilusiones intactasAlguien más joven no llevará encima tantos desengaños como el hombre casado o separado con el que por edad te correspondería estar. Él tendrá todavía la ilusión de formar una familia, de irse a vivir contigo, de comprar una casa, etc. Y, sobre todo, todavía creerá en el amor para siempre. 3. Sin cargas económicasSin hijos, sin hipotecas, sin problemas financieros... Podréis hacer mil planes sin que el dinero suponga un obstáculo. Vuestra relación no se verá empañada por la preocupación de tener que pagar letras o intereses.4. Vida social y ganas de divertirseA un chico joven lo que menos le apetecerá será quedarse en casa viendo la tele, así que por fin podrás salir a cenar, de fiesta, de viaje, hacer deporte, ir a conciertos... Tendrás tu agenda llena de planes toda la semana.5. Nuevas amistadesPor fin podrás ampliar tu círculo de amistades y conocer gente interesante, con otros puntos de vista y con la ilusión que se tiene cuando se es joven. Te sentirás contagiada y rejuvenecida.6. Tendrás más ganas de cuidarteAhora tendrás un buen motivo para cuidarte, perder algún kilo, hacer deporte, comprarte ropa bonita, broncearte... Aunque tu mejor tratamiento de belleza será estar otra vez feliz e ilusionada.7. Estarás en la ondaMúsica, restaurantes, garitos, tiendas... Él te va a poner al día sobre los locales de moda, la música que se escucha, la forma de hablar, e incluso de pensar, de la gente más joven. Te sentirás rejuvenecer. 8. Podrás tener tus propios hijosAl salir con alguien más joven, no tendrás que enfrentarte a la típica pareja con hijos de otra mujer o que ya no quiere volver a ser padre. Podrás iniciar tu relación sin ningún tipo de condicionantes y tener tus propios hijos con él.9. Más cariñosos y espontáneosCon el paso del tiempo, las parejas se relajan y acaban por ser mucho menos cariñosas que al principio. Alguien más joven suele ser más natural e imprevisible. A él también le encantará que tú le mimes y le cuides. Contigo no tendrá que hacerse el duro como con las chicas de su edad.10. Admirará tu experiencia y tus conocimientosUna de las razones por las que él se enamorará de ti será porque te admira. De ti podrá aprender muchas cosas sobre la vida y las relaciones. Le aportas toda la experiencia que una chica de su edad no tiene. 11. Le encantará lucirte¿A qué hombre no le gusta presumir de que ha conquistado a una mujer más mayor que él? Él se sentirá orgulloso de que le hayas elegido. Le hará parecer más maduro y seguro de sí mismo.12. A él no le importa la edad¡Es verdad! Normalmente, somos nosotras quienes nos preocupamos por ese aspecto. Ellos tienen muchísimos menos complejos con ese tema. Nosotras somos quienes peor llevamos el paso de los años.13. Podrá madurar a tu ladoEvidentemente, habrá algunos aspectos de él que a ti te parezcan infantiles o que no te llenen del todo. Paciencia, a tu lado madurará antes y, lo mejor, lo hará guiado por ti. Podrás enseñarle a ser el hombre con el que sueñas.14. Tú le das la estabilidad que necesitaAunque parezca lo contrario, ellos también pueden aburrirse con las chicas de su edad, con las que todavía tienen que jugar a seducir. Que tú tengas las ideas claras sobre la vida, a él le aportará un punto de referencia y de estabilidad.15. Contigo no se agobiaTú eres independiente económica y emocionalmente, tienes tu trabajo, tu casa, tus amistades y tu vida hecha... Y podrás darle la libertad y la independencia que suele necesitar alguien más joven. Mientras las chicas de su edad quieren atarle, tú serás quien seguramente no quiera hacerlo... ¡Le volverás loco!16. Más adaptablesUna persona joven no tiene las manías de alguien mayor, con una vida hecha o acostumbrado a una rutina determinada. Él se adaptará perfectamente a cualquier situación.17. Colaboran más en casaLas nuevas generaciones están más concienciadas sobre la necesidad de compartir las tareas domésticas. Y si, además, tú le acostumbras a compartirlo todo de verdad, por fin tendrás el compañero de piso perfecto.18. Le fascinará tu seguridadA las chicas de su edad las pueden manejar, pero contigo no podrá. Y, precisamente, esa seguridad en ti misma le hará enamorarse de ti. A ellos también les gusta el prototipo de mujer dura y que sabe lo que quiere.19. Sexo improvisadoCuántas veces deseaste hacer el amor en sitios inesperados con tu anterior pareja, y cuántas veces te quedaste con las ganas... A él le encantará hacerlo en el coche, en la cocina, en el ascensor... Siempre estará listo para tener sexo.20. Puede ser él mismoContigo no tiene que representar un papel ni aparentar ser el mejor o un tipo duro. Tú no le quieres por ser el más guapo, el más duro o el más divertido, sino por ser él mismo, y eso le proporcionará mucha seguridad y estabilidad emocional.Nunca...Intentes vestir como una adolescente porque salgas con alguien más joven, puedes parecer ridícula.Quieras ser la mejor colega de sus amigos, tú tienes tus propias amistades.Intentes atar a alguien más joven, volará de tu lado.Le hables de tener niños si él no parece desearlo.Te conviertas en su madre, tu misión no es controlarle ni regañarle. Es asombroso. La mujer es mayor, el hombre más joven. Tremendamente llamativo, ¿No?. El tema es la diferencia de edad: esto siempre es un gran problema. La pregunta es… ¿por qué?Los hombres han sido tradicionalmente los que citaban y se casaban con mujeres más jóvenes. Incluso esto sigue siendo hoy en día aceptado, aún cuando hay una gran diferencia de edad. Pero cuando una mujer adulta comienza a salir con un hombre más joven, el chisme comienza a volar. ¡Y a un ritmo vertiginoso!La edad no es nada más que un número. Mientras ambas partes estén un una edad legal, ¿quién obliga a que las edades se correspondan? Hacer una cita con un hombre más joven, a menudo subirá la estima o el ego de una mujer. Pero sabiendo que hay un hombre más joven en el cuadro, esta misma mujer adulta podrá llegar a oír comentarios muy negativos, como por ejemplo:• ¿Ese es su hijo?• Ustedes dos no se ven bien juntos• Ella parece lo bastante vieja como para ser su madre• Ella debería estar avergonzada de sí misma • ¿Qué pensará la familia de él respecto a esto?• Ella debe pagarle varios vicios…Algunos de estos comentarios negativos pudieron haber sido dichos a cualquier mujer adulta, pero, ¿quiénes son los otros para juzgar? ¿Acaso lo saben todo? ¿Podría ser que estén realmente enamorados el uno del otro?Algunos hombres más jóvenes pueden buscar mujeres más adultas con la esperanza de ser cuidados. Otros utilizan sus miradas y sus cuerpos para conseguir lo que desean materialmente. El hecho de que la mujer sea más adulta no significa que ella sea más sabia. Algunas mujeres consiguen tomar un camino de felicidad personal; otras mujeres pierden todo. Del otro lado, algunos hombres más jóvenes aman realmente a sus parejas más adultas. La cuidan y la respetan como un par porque ella es un par.El amor es una cosa divertida. Cuando golpea, golpea fuerte. Uno no puede escuchar a los vecinos, los familiares, o los amigos, sino sólo a su propio corazón. El corazón no miente. Una mujer adulta, un hombre joven. ¿Y qué? Vivamos y dejémoslos vivir. Aprendamos y dejémoslos aprender

Autoestima


No puedes tocarla pero afecta a tus sentimientos. No puedes verla pero esta ahí, cuando te miras al espejo. No puedes oírla pero esta ahí, cuando hablas de ti mismo. ¿Qué es eso tan importante y misterioso? ¡Es tu autoestima! ¿Qué es la autoestima? Para entender la autoestima, nos ayudará el descomponer el término en dos palabras. Veamos, en primer lugar, la palabra estima. Estima es una palabra extravagante que expresa que alguien o algo son importantes o que se da valor a esa persona o cosa. Por ejemplo, si realmente admiras al papá de tu amigo porque ofrece sus servicios como voluntario en el cuerpo de bomberos, significa que lo tienes en gran estima. Y el trofeo especial para el mejor jugador de un equipo se denomina, por lo general, “estimado trofeo”. Eso significa que el trofeo representa un logro importante. Y auto significa, bueno… ¡tú mismo! Así que une ambas palabras y será más fácil entender qué es la autoestima. Se refiere a cuánto te valoras a ti mismo y lo importante que te consideras. Hace referencia a cómo te ves a ti mismo y cómo te sientes por tus logros. La autoestima no significa alardear de lo maravilloso que eres sino, más bien, saber discretamente que vales mucho (de hecho, ¡que no tienes precio!). No se trata de pensar que eres perfecto ―porque nadie lo es― sino de saber que eres digno de ser amado y aceptado. Por qué es importante la autoestima La autoestima no es como ese par de zapatillas padrísimas que te encantaría tener pero que no necesitas. Un niño necesita tener autoestima. La alta autoestima es importante porque te ayuda a mantener la cabeza bien alta y a sentirte orgulloso de ti mismo y de lo que puedes hacer. Te proporciona valor para experimentar cosas nuevas y el poder de creer en ti mismo. Te permite respetarte a ti mismo, incluso cuando cometes errores. Y cuando te respetas a ti mismo, por lo general, los adultos y otros niños también suelen respetarte. La alta autoestima también es tu pasaporte para tomar buenas decisiones relacionadas con tu mente y tu cuerpo. Si crees que eres importante, es menos probable que te dejes arrastrar por tus amigos cuando hacen alguna tontería o algo peligroso. Si tienes una alta autoestima, sabes que eres lo suficientemente inteligente como para decidir por ti mismo. Valoras tu seguridad, tus sentimientos, tu salud… ¡todo tu ser! La alta autoestima te ayuda a saber que cada parte de ti merece ser cuidada y protegida. Cómo adquieren los niños su autoestima Los bebés no se ven a sí mismos de forma buena o mala. No piensan: “¡Soy genial!” cuando sueltan un buen eructo o “¡Oh, no, este pañal hace que mis piernas se vean raras!”. Más bien, las personas cercanas al bebé le ayudan a desarrollar su autoestima. ¿Cómo? Animándole cuando aprende a gatear, caminar o hablar. A menudo, le dicen: “¡Buen trabajo. Bien hecho!”. Cuando las personas cuidan bien de un bebé, también les ayuda a sentirse amados y valiosos. Cuando los niños crecen, pueden tener un papel más importante en el desarrollo de su autoestima. Los logros ―como conseguir buenas notas en un examen o formar parte del equipo de fútbol estelar― son cosas de las que un niño puede sentirse orgulloso, así como tener un buen sentido del humor o ser un buen amigo. La familia de un niño y otras personas de su entorno (como entrenadores, compañeros de equipo y compañeros de clase) también pueden elevar su autoestima. Pueden ayudar a un niño a aprender a hacer las cosas o a darse cuenta de sus cualidades. Pueden creer en el niño y animarlo a volver a intentar algo que no le salió bien la primera vez. Todo es parte de ese aprendizaje que les hará verse a sí mismos de forma positiva, sentirse orgullosos de lo que han hecho y seguros de que pueden hacer mucho más. Sobre la baja autoestima Quizá conozcas a niños con baja autoestima que no tienen muy buena opinión sobre sí mismos o que parecen criticarse demasiado. O quizá tú tienes una baja autoestima y casi nunca te sientes bien contigo mismo o crees que no eres importante. A veces, un niño tendrá baja autoestima si sus padres no le animan lo suficiente o si se grita mucho en casa. Otras veces, la autoestima de un niño puede resentirse en el salón de clase. Un maestro puede hacer que un niño sienta que es tonto o quizás le acose algún compañero. Para algunos niños, es posible que las clases les resulten tan difíciles que no puedan mantener el nivel exigido o sacar las notas que esperaban. Eso puede hacer que se sientan mal consigo mismos y dañar su autoestima. Su autoestima mejorará cuando un maestro, tutor u orientador les anime, tenga paciencia con ellos y les ayude a ponerse al día. Cuando empiecen a mejorar, ¡su autoestima se disparará! Hay niños que tienen una alta autoestima pero, de repente, ocurre algo que lo cambia todo. Por ejemplo: Si un niño se muda de casa y no hace amigos inmediatamente en la nueva escuela, podría empezar a sentirse mal. Un niño también puede ver su autoestima afectada tras el divorcio de sus padres. Puede sentirse poco querido(a) o culpable del divorcio. Un niño que piensa que está demasiado gordo o delgado puede empezar a creer que eso significa que no es lo suficientemente bueno. Los cambios corporales de la pubertad ―algo por lo que todo el mundo pasa― puede afectar a la autoestima de un niño. Elevando tu autoestima Claro que es normal tener altibajos emocionales, pero no es bueno tener baja autoestima. Sentir que no eres importante puede entristecerte e impedir que pruebes cosas nuevas. Puede impedir que hagas amigos o perjudicar a tu rendimiento escolar. Tener una sólida autoestima también es una parte importante del crecimiento. Cuando creces y tienes que tomar decisiones difíciles ―especialmente por presión social― cuanta más autoestima tengas, mejor. Es importante que sepas lo que vales. Si crees que tienes baja autoestima, intenta hablar de ello con un adulto en quien confíes. Quizás pueda ayudarte a buscar formas de elevar tu autoestima. Mientras tanto, aquí te damos algunos consejos para elevar tu autoestima: Haz una lista de las cosas que se te dan bien. Puede ser dibujar o cantar, practicar un deporte o contar chistes. Si no sabes qué poner en la lista, pide a tus padres que te ayuden. Luego, añade algunas cosas que te gustaría hacer bien. Tu mamá o papá pueden ayudarte a buscar una forma de desarrollar estas habilidades o talentos. Elógiate tres veces al día. No digas sólo: “Soy genial.” Sé específico, como: “Hoy fui muy buena amiga con Jill” o “El examen me salió mejor de lo que pensaba.” Cuando estés haciendo esto, todas las noches antes de ir a dormir, enumera tres cosas que te hayan hecho realmente feliz ese día. Recuerda que tu cuerpo es tuyo, sin importar qué forma, tamaño o color tenga. Si te preocupa tu peso o talla, puedes ir al médico para asegurarte de que todo está bien. Recuérdate a ti mismo qué partes de tu cuerpo son buenas, como: “Tengo unas piernas fuertes y sé patinar muy bien.” Recuerda que hay cosas de ti mismo que no puedes cambiar. Debes aceptarlas y amarlas (como el color de tu piel y el número de calzado) porque son parte de ti. Cuando escuches comentarios negativos en tu mente, dite: “Deja de hacerlo”. Así le quitarás poder a la voz interior que te desanima. Si te centras en las cosas buenas que haces y en tus grandes cualidades, aprenderás a amarte y a aceptarte a ti mismo… ¡ingredientes principales para una sólida autoestima! Incluso si aún puedes mejorar (y ¿quién no?), tu autoestima brillará cuando te des cuenta de que eres una persona valiosa e importante.

El racismo es una insidiosa enfermedad moral y social que afecta a personas y poblaciones alrededor del mundo. Es diagnosticada por la catalogación de sus diversos síntomas y manifestaciones, los cuales incluyen miedo, intolerancia, separación, segregación, discriminación y odio. Aunque todos estos síntomas de racismo pueden manifestarse, la única causa subyacente del prejuicio racial es la ignorancia. Históricamente, una raza es definida como una población con características biológicas distinguibles. Aunque todos los humanos pertenecemos a la misma especie, Homo sapiens. Las razas se distinguen una de otra por características tales como el color y textura del cabello, el color de la piel, el color y forma de los ojos, tamaño de las extremidades y partes del cuerpo, y órganos faciales, aunque científicos han llegado a la conclusión de que esas diferencias entre las personas son superficiales. Y han ido más allá, al concordar que todos los miembros de las especies Homo sapiens poseen más características en común que diferencias. La humanidad misma continúa viéndose uno al otro en base a las características que son percibidas exteriormente. Verdaderamente, los humanos son exteriormente diferentes en cuanto a apariencia. El problema surge cuando los síntomas de la enfermedad se hacen evidentes: intolerancia, separación y odio. En una línea positiva, uno puede abrazar las diferencias de las personas alrededor de la faz de la tierra, y maravillarse ante la originalidad de los individuos que viven en las diferentes partes del globo o al otro lado de la calle. El racismo pervierte esta originalidad de las razas y adopta la posición de que estas diferencias separan aún más a los individuos en grupos, siendo un grupo inferior al otro. Racismo - ¿Lo tenemos todos? El prejuicio racial afecta a todos. Ya que el prejuicio racial se manifiesta en que las personas son “prejuzgadas” en base a sus características superficiales, debemos honestamente concluir que la gente "sufre" de esto en varios niveles. Cuando no conocemos bien a un individuo, consciente o inconscientemente comenzamos a caracterizarlo/la basados en lo que vemos. De nuevo, esto se debe a nuestra ignorancia del verdadero carácter y personalidad de la persona. Nos formaremos opiniones, a menudo basadas en estereotipos: “Toda la gente de tal y tal raza son…” Podemos llenar los espacios en blanco con expectativas de que ciertas razas son intelectualmente superiores, otras están llenas de avaricia, otra es más artística o atlética, y otra cuenta con miembros más propensos a ser deshonestos, etc. etc. Estas ideas han sido formadas por la sociedad, medios de comunicación, y nuestra propia crianza. Tal vez estas ideas nos han sido enseñadas directa o indirectamente, o representadas por nuestros propios padres. Cualquiera sea la causa, hasta el miembro más culto de una sociedad encontrará que hasta cierto punto, él o ella juzga a otro en base a los aspectos superficiales de la raza. Racismo - ¿Cuáles son las implicaciones para la sociedad? El racismo ha moldeado nuestras sociedades de hoy en día. Efectivamente, el prejuicio racial ha moldeado sociedades desde el principio de los tiempos. Ya desde los tiempos de los hijos de Abraham, Isaac, y Jacob, cuando vivían en la tierra de Gosén, la gente ha sido subyugada debido a sus diferencias. Más allá de las implicaciones espirituales de la nación de Israel viviendo en Egipto, es evidente que los egipcios temían a los israelitas. Dondequiera que existan diferencias, habrá miedo, intolerancia e injusticia. Desde Hitler y los Nazis a los dueños de esclavos del sur de América, el prejuicio de una raza en contra de la otra ha resultado en atrocidades. Para contrarrestar la enfermedad del racismo, las sociedades modernas de hoy han propuesto y promulgado leyes para asegurar que la gente se "trate" mutuamente con respeto y dignidad, permitiéndose unos a otros su derecho inalienable a la vida y a la libertad. Mientras que las acciones de los hombres pueden ser legisladas, sus corazones y miedos no. Por esto, la sociedad continúa sufriendo de esta enfermedad. Foros, coaliciones e iniciativas se continúan formando para promover unidad, entendimiento y tolerancia. La mejor respuesta puede encontrarse en la Biblia: “Jesús respondió: 'Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.' Este es el primero y más grande mandamiento. Y el segundo es semejante: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo.’ De estos dos mandamientos depende toda ley y los profetas.” (Mateo 22:37-40). Hechos:17:26 dice: “Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres...”

Adopción




Adoptar: otra forma de ser padres.(El libro de la autora americana Lois Ruskai Melina "Cómo educar al niño adoptado" Ed. Médici, 2001- tiene un amplio capítulo sobre "hablar de adopción" donde se plantean diversas situaciones, con recomendaciones concretas de qué decir, aunque al final tampoco dan la impresión de ser recetas mágicas: me da que cada uno tiene que elaborar su propio discurso.)Abrió el encuentro Lila Parrondo, dando una visión global sobre los problemas y situaciones que pueden surgir al hablar de adopción.En primer lugar, recalcó que nunca hay que menospreciar la historia previa que trae cada niño o niña cuando se les adopta: incluso en el caso de los que se han integrado con sólo unos meses a la familia, necesitan tener una explicación racional de toda su historia, de donde surgieron y por qué; cuando hay lagunas en la historia, se lo intentan explicar a través de la fantasía, construyéndose cada uno su mito sobre el origen.El pasado: hasta hace unos 15 ó 20 años, lo habitual era ocultar el origen al niño y a la sociedad (incluso, muchos profesionales lo recomendaban), llegando a simular embarazos o inventando historias rocambolescas para justificar el nacimiento en lugares o condiciones que resultarían extraños. Por supuesto, siempre se enteraba todo el mundo excepto el protagonista, que era el último.Motivos:- Para evitar hablar de esterilidad de los padres.- Por incomodidad de los padres ante la sociedad.- Por el “bien del niño”- Esto suele ser un eufemismo que esconde el miedo de los padres a que el niño se aleje de ellos al saber que no son los “verdaderos” padres. Este planteamiento revela inseguridad, incluso respecto a su propia condición de padres (no padres de segunda) de los adoptantes. Al final SIEMPRE se termina sabiendo por la peor vía para el adoptado: la revelación repentina. La revelación hace ver al adoptado que sus padres han estado mintiendo por avergonzarse de este tipo de familia, con lo que se cae la figura familiar y reacciona en contra. (Y pierde la confianza en la sinceridad general de los padres).En 1989 la Convención Internacional de los Derechos del Niño establece el derecho inalienable de todos a tener conocimiento de su origen. No está tan claro quien debe guardar la información y cuándo y cómo se le debe dar (cada país funciona de una forma, y parece que el nuestro no muy bien).Hoy en día, sobre todo en las áreas urbanas, la adopción no resulta una práctica extraña, aunque se la siga tratando casi como fenómeno circense en los programas de TV basura.POSTURAS ANTE LA ADOPCIÓN:- Hablar con naturalidad desde el principio.- No contar al principio: buscar el momento adecuado o dejar que el adoptado vaya descubriéndolo.- No contar nunca (Ocultar).POR QUÉ HAY QUE CONTARLO: - Todos necesitamos tener seguridad sobre nuestra identidad y nuestras raíces: a partir de quiénes somos y de dónde venimos construimos qué queremos ser.- Si no lo contamos y confiamos en la intuición, nos mostraremos incómodos ante sus preguntas, por lo que pensarán que los afectos corren peligro al preguntar y se sentirán inseguros: no preguntarán. De esta forma, pueden terminar inhibiendo su curiosidad y su capacidad de aprender (De problema familiar a problema escolar)CÓMO HABLAR.- El discurso depende de la capacidad de asimilación del niño y la familia, pero siempre hay que anticipar las preguntas, porque siempre el niño te pillará desprevenido.- LOS PADRES SON LOS QUE DEBEN INFORMAR AL NIÑO: hay que tener cuidado con que cosas se cuenta y a quién (por ejemplo, de la asignación), para que el niño no oiga comentarios reveladores por parte de terceros. - EL ENTORNO MÁS PRÓXIMO DEBE CONOCER CÓMO LO CONTAREMOS: los niños probablemente “cotejarán” la información que les damos con los tíos, abuelos...- ¿CUÁNDO?: desde el principio. A los niños pequeños, que aún no asimilan las ideas abstractas, se les quedará (y repetirán) lo que les hayamos contado, como un cuento. Luego lo irán entendiendo.- También les iremos fijando los recuerdos que puedan tener y el relato del encuentro: dónde estaban antes, los preparativos, el acontecimiento que supuso su llegada... (Fotos, recuerdos, álbumes, relatos...)SITUACIONES INDESEABLES (según las definía Lila Parrondo):- "El discurso de la crueldad": decir al niño de golpe que es adoptado equivale a decirle que no es como los demás, que es falsa la idea que tiene de sí mismo.- "La zancadilla" (la más peligrosa): esperar a que pregunte para soltarle la información, que es como informarle a traición. Los adoptados necesitan tener la información asimilada y digerida para cuando tengan que enfrentarla al mundo exterior con sus posibles incomprensiones o simplificaciones burdas.LA PALABRA TRAICIONA (y la actitud también):- Tus papás no podían cuidarte, tus verdaderos papás (aplicado el “verdaderos” tanto a los biológicos como a los adoptivos): este tipo de discursos se convierte, queramos o no, en una historia de buenos y malos, y se le transmite al niño que existió un conflicto entre niño y familia biológica (en su ejemplo del libro, Lila sugiere la posibilidad de no referirse a los biológicos como padres, sino un señor y una señora que como se querían mucho te hicieron y la señora te llevó en su tripita...) - Tener cuidado al introducir los problemas propios, como la esterilidad de los padres. También cuidarse de ocultarlo.- Cuidado con inventarse historias, como decir que los progenitores han muerto: al final las mentiras no se sostienen y los niños quieren saber (y tienen derecho).- Cuidado con relatar la adopción como hecho mágico (rezamos mucho y por eso te encontramos...) Esto estimula su fantasía y no podemos controlar la historia que se montará, que al crecer se le frustará.- Si esperamos que se den cuenta solos (cuando adviertan que no tienen ningún parecido, por ejemplo) estamos dejando a la parte más débil el peso del proceso de asimilación de la realidad: nosotros debemos guiarlos.- No debemos hablarles un solo día en plan serio ni atosigarles demasiado: sobre todo hay que buscar la naturalidad. Hay que saber que es probable que reaccionen negando su vida anterior a la adopción.LA INFORMACIÓN DEBE SER PROGRESIVA y debe abarcar lo siguiente:- Existieron los padres biológicos.- Contar los motivos de los padres adoptivos (incluso si tuvieron problemas para concebir).- Cómo y por qué se les dio en adopción.- DEBEN SABER QUE LA ADOPCIÓN ES UN HECHO IRREVERSIBLE, o sea, que nadie les va a dar nuevamente en adopción, ni por supuesto, ellos podrán elegir una familia más chula.Hay que observar atentamente cuál es su capacidad de asimilación y acompasar el grado de información a sus posibilidades: deben ir comprendiendo y asimilando lo que se les dice.POR EDADES (Al principio no entenderán qué es la noción de adopción)- Hasta los 5 años no entienden (repiten el cuento).- De 7 a 12 años ya entienden que puede haber distintas formas de familia y se interesan por ellas. Pueden preguntar por su familia biológica. Pueden comprender mal el hecho de la adopción y autoinculparse por no haber sido queridos, o incubar miedos a ser abandonados de nuevo.- A los 12-13 años entienden que es irreversible y que comporta también una transmisión legal de derechos y obligaciones. Al coincidir la etapa adolescente, con su convulsión en busca de la identidad, es una etapa difícil, donde surgen nuevas preguntas: ¿qué hubiera sido de mí si no me adoptan?, ¿por qué renunciaron a mí? ¿por qué no me cuidaron..? REACCIÓN DE LOS NIÑOS.Todos se construyen, como lo hacen también los no adoptados, fantasías que les ayuden a tener una visión completa de su propia identidad. - Pueden no querer saber.- Les cuesta preguntar, sacar el tema (por la dificultad que comporta una situación dolorosa). - Debemos buscar la naturalidad, tanto al integrar el tema en la conversación corriente, sin buscar momentos especiales ni discursos solemnes, como en la propia forma de expresarnos. Debemos sentirnos cómodos: CUIDADO CON LAS ACTITUDES TENSAS QUE PUEDEN REVELAR A LOS NIÑOS LO QUE DE PALABRA NO LES QUEREMOS TRANSMITIR: QUE EL TEMA NOS INCOMODA. - Los típicos desafíos adolescentes que intentan probar hasta donde aguantará nuestro vínculo con ellos y hasta donde pueden afirmar su independencia, pueden ser aún más agudos. Si nuestra respuesta es violenta, podemos entrar en una espiral que acabe mal. No hay que tener miedo a que en un momento de ofuscación te suelten el famoso “¿y por qué voy a hacer lo que me decís, si no sois mis verdaderos padres?” Hay que mantener la calma y razonarles con firmeza, pero con la mayor empatía posible, que están equivocados, que somos los verdaderos padres y no hay nada que hacer al respecto.- Hay que estar preparado para las crisis de amor-odio que se pueden producir en cualquier relación y tener armas para saber salir de ellas sin hundirse.HABLAR DE ADOPCIÓN CON LOS DEMÁS.Siempre hay que preservar la intimidad del niño: no hay por qué dar explicaciones a los desconocidos, ni siquiera hay por qué informar de los pormenores del pasado del niño a quien lo estimemos inoportuno. Pero hay que hablar con los profesionales que tendrán relación con él, para asegurarnos de que tendrán una actitud positiva:ESCUELA: los profesores, directores, etc., tenemos que ver que son conscientes de las peculiaridades de la adopción, y que acompañan en el proceso de adaptación. No deben ver la adopción como problema y mucho menos como justificación de todas las dificultades que encuentre el niño, pero tienen que acompañar en su adaptación al nuevo medio (tanto en el aspecto social, como de aprendizaje). No deben darle trato de favor, como si fueran un caso especial: hay que normalizarlos. Y cuidado con las actividades que tengan como centro la familia: pocas veces los docentes se acuerdan de que hay familias alternativas, y cada vez en mayor número.PEDIATRAS: hay que evaluar su complicidad con el proceso y asegurarse de que no tienen prejuicios con respecto a algún aspecto de la adopción. Al referirse a la historia médica del niño, CUIDADO al hablar con el pediatra, por si el niño no debe aún escuchar lo que vamos a decir (aunque pensemos que no lo entiende).A continuación, intervino Carolina Estrany, Presidenta de la Asociación de Ayuda al Adoptado, que, entre otras labores, acompañan a los adoptados en la búsqueda de sus orígenes. Carolina habló desde su experiencia, como presidenta de la asociación, pero también como adoptada (su historia, conmovedora, fue lo más intenso de la jornada: sus padres le ocultaron que era adoptada, pero en unas vacaciones se lo reveló un paisano de su pueblo. Todavía sus padres se lo negaron varias veces, hasta que una tía suya, teniendo más de 20 años, se lo confirmó. Finalmente se horrorizó al ver que todo el mundo, incluidos los de las tiendas donde compraban, lo sabía excepto ella. Según ella, el cariño hacia sus padres no mermó pero sí su seguridad y confianza en ellos).Resumiendo en titulares los temas que tocó:Por saber que es adoptado el niño no tiene sus problemas resueltos.- El deseo de conocer no se puede contener: se buscan los porqués, saber sobre el origen. No satisfacer este deseo puede poner en crisis la confianza en los padres, en uno mismo..., y puede ser causa de disfunciones: depresiones, anorexias...- En España se ponen trabas a la búsqueda de los orígenes de los adultos adoptados bajo el franquismo.- Hay que acompañar al adoptado en sus intentos por buscar sus orígenes, y no mirarle con desconfianza porque quiera conocer: según Carolina, NO SE BUSCA A LA MADRE, SE BUSCA EL PORQUÉ. (Muchos se quedan tranquilos con ver la foto de la madre y ya no quieren continuar el acercamiento)- Cuanto antes se hable, menos dramático es plantearse y responderse las preguntas. Hay que intentar que el adoptado se sienta a gusto hablando de sus sentimientos.- La posibilidad de encontrar cerca la información (como en la adopción nacional), crea mayor inquietud y necesidad de saber.- No se deben inventar historias.- No hay que obligar al niño a acercarse a su cultura de origen: hay que dejarle que el lo decida y, en ese caso, facilitárselo.- Si el origen es dramático y lo conocemos, no se lo podemos ocultar. Hay que ir esperando a que lo pueda asimilar y acompañarle en el duelo que le provocará la información, sin quitarle importancia a los sentimientos que le produzca y haciéndole ver que son normales, pero pasarán con el tiempo.- Según su experiencia, es preferible conocer tu historia por dura que sea que no saber nada. Si lo ignoras todo sobre tu origen, te montarás una película que te explique, sabiendo que es falsa.- (También gastó bastante tiempo en explicar los problemas de los que buscan sus datos de nacimiento, de los niños abandonados en los años cincuenta y sesenta, e incluso tuvo su apartado de echar sapos y culebras sobre la tele basura, los programas isabelgémicos donde buscan familias biológicas como indecente espectáculo de masas)Más temas que surgieron en el coloquio:- El niño no debe avergonzarse: tiene que saber que no es un ser excepcional, que debe acostumbrarse y convivir con el hecho de que su origen sea el que sea: lo que se tapa o se edulcora termina enfermando (también por parte de un tercero- sobre todo, otro niño- que pregunte: cuando no se le responde concretamente su curiosidad y su fantasía se verán excitadas).- Hay que intentar saber qué siente el niño por ser adoptado (que se pueda hablar libremente de adopción no quiere decir necesariamente que los niños lo vivan como un hecho normal).- Hay que preparar al niño, y a uno mismo, para defenderse de las opiniones cavernícolas, ya que no vamos a poder fabricarnos un entorno a nuestro gusto: no se puede cambiar la opinión ni la sensibilidad de todos los que nos rodean.- HAY QUE ERRADICAR LA IDEA DE QUE LA ADOPCIÓN ES UN ACTO CARITATIVO. El niño no puede sentirse como un desgraciado al que recogimos por pena y le salvamos de una vida ruin. (incluso tiene más de egoísta que de caritativo).

... sexualidad !!!


Mientras la Iglesia Católica acepta la homosexualidad pero condena como pecado la conducta homosexual, los científicos parecen estar más seguros de lo que no es, que de lo que es realmente la homosexualidad. ¿De dónde proviene? ¿A qué se debe? La homosexualidad genera debates que, en ocasiones, hace germinar la discriminación. "La iglesia acepta la actividad sexual dentro del marco del matrimonio (religioso). Acepta el homosexualismo como uno de los misterios del dolor porque indiscutiblemente implica un gran dolor. Por eso la Iglesia rechaza el pecado que implica la actividad homosexual pero sabe que es necesario amar al pecador", dice el sacerdote Paco Legarra, de la Orden Agustino Recoleto y pastor de una iglesia cercana a Nueva York. De acuerdo con el padre Legarra, no todo está aclarado con respecto a la homosexualidad; pero es a la ciencia a quien corresponde investigarlo. Señala como uno de los misterios de esta condición casos en los que dos hermanos gemelos criados juntos y de misma manera, uno sea homosexal y el otro hererosexual. "¿Por qué?", se pregunta. El psiquiatra César Jardón, con amplia experiencia en el tema, asegura que para los mormones la homosexualidad es una enfermedad y solían someter a sus feligreses homosexuales a electrochoques, tratamiento consistente en aplicar corrientes eléctricas de corta duración al encéfalo, con el propósito de intentar curar algunas enfermedades mentales. El Dr. Jardón considera que la conducta homosexual puede tener una amplia gama de causas, entre ellas, el rechazo del niño a la personalidad o conducta del padre y a la identificación con la madre. No parece inclinado a aceptar como única alternativa la teoría genética, que es la más aceptada entre los grupos defensores de la comunidad homosexual. Sin embargo, las conductas homosexuales, según el especialista, se observan en una extensa variedadad de especies animales y lo ejemplifica con una pareja de pingüinos machos en el Parque Central de Nueva York, que estaban siempre juntos y rechazaban a las hembras. La homosexualidad ha existido desde tiempos inmemoriales. Según ciertas interpretaciones de la historia, fueron homosexuales, entre otros, Alejandro Magno, Rey de Macedonia y gran guerrero que conquistó extensos territorios; Ricardo Corazón de León, Rey de Inglaterra y también guerrero y conquistador, y Leonardo Da Vinci, aclamado pintor, autor de La Mona Lisa y la Virgen de las Rocas, un genio, inventor y visionario. La homosexualidad continúa presente en todos los países, sin importar razas, clases sociales o económicas. Hay personas homosexuales entre gente muy culta y los hay sin educación académica alguna; entre ateos y entre miembros de muy diversas religiones. Entrado ya el siglo XXI son más las interrogantes que las conclusiones sobre la homosexualidad. En 1973 la American Psychiatric Association (APA) eliminó la homosexualidad de la lista de desórdenes mentales y dos años más tarde lo hizo la American Psychological Association. De acuerdo con ambas instituciones, la homosexualidad no es una enfermedad, no se "contagia" ni los padres o las familias parecen tener responsabilidad en ello, ya que los grupos familiares en los que surge un homosexual (o más) son diversos. No hay respuestas concluyentes a la pregunta de qué puede hacer gay a una persona, sin embargo, en la mayoría de los seres humanos la orientación sexual, sea esta cual fuere, se evidencia a muy temprana edad. "Recientemente se han descubierto considerables evidencias que sugieren que factores biológicos, genéticos o congénitos juegan un importante papel en la sexualidad humana, incluyendo la orientación hacia uno u otro sexo", señala la APA. Ismael Ferrer, de 38 años, se identifica como bisexual pero con preferencia homosexual, al igual que sus dos hermanos varones. "Desde que tengo memoria me sentí siempre más atraido hacia el género masculino que hacia el femenino. Desde joven he tenido relaciones con mujeres; pero realmente las considero más bien accidentales, o quizás han sido intentos de parecer "normal", como se hacen llamar los heterosexuales. No sé a que se debe pero creo que nací así. No pienso que nadie escoja ser homosexual", dice Ferrer, cuyo aspecto no retrata su condición, aunque él no la niega."¿Quién busca ser rechazado por ser "distinto"? En la homosexualidad hay todo un abanico de personalidades. Entre los hombres se observa, desde el que exhibe actitud e incluso aspecto femenino, hasta aquellos tan varoniles que resulta difícil, a veces imposible, detectar su inclinación homosexual. Pueden preferir a las mujeres como amigas, o mostrar por ellas cierto desprecio o, quizás, celos. Entre las lesbianas se presenta un patrón similar: pueden tener grandes amigos hombres, o detestarlos. Su aspecto físico también suele ser variado: pueden lucir completamente femeninas, o vestir atuendos masculinos, y parecer hombres. Sara Gómez Vega ha vivido las dos etapas. Recuerda que comenzó a percatarse de su condidión desde que tenía ocho o nueve años. Al principio ya de su adolescencia escuchó a su madre comentar que prefrería ver a su hijo o a su hija "entre cuatro velas", que saber que cualquiera de ellos fuera homosexual. "He tenido mucha suerte de que ninguno de los dos lo es", cuenta Sara, de 50 años actualmente, que expresaba su madre. No sabía que tenía a una en la casa. "En mi adolescencia y juventud, tuve que reprimirme. Usaba vestidos delante de mi madre. Me hice mi mundo propio, a mi manera, sin decírselo a nadie y me callaba la discriminación que sufría por parte de la gente que se daba cuenta. Nunca fui, ni voy, a discotecas gay, ni me reúno con gente gay tampoco. Tengo una compañera desde hace casi 20 años y nuestros amigos son gente heterosexual en su mayoría, aun después de que mis padres murieron. Creo que vivimos en una sociedad heterosexual y uno tiene que respetar el entorno en el cual vive", apunta Gómez Vega. Sin embargo, ya no oculta quien es. "En mi trabajo me respetan porque yo respeto a los demás; pero la gente no es boba: mi aspecto habla por mí. Por lo demás, el que quiera tratarme como soy, me trata. En cuanto a los demás ...nadie me paga los "biles". No sé por qué alguna gente discrimina: yo nací así. Nadie discrimina a alguien porque sea zurdo o porque tenga los ojos de este u otro color. Eso de que la gente "se hace gay" es una babosada. Nadie quiere ser distinto a los demás". En un reporte del 13 de octubre del 2006 el Museo de Historia Natural de Oslo, Noruega, en donde se inauguró una exhibición al respecto, se revela que la homosexualidad humana no puede ser vista como "no natural" ya que la conducta gay y lesbiana ha sido documentada entre girafas, pingüinos, cotorras y docenas de otras criaturas. "Nosotros podemos tener opiniones en muchas cosas pero una cosa es clara: si la homosexualidad es palpable a través del reino animal, tampoco puede ser contra natura entre los humanos", señala la declaración. Geir Soeli, líder del programa de exhibición, dijo a la agencia Reuters: "La homosexualidad ha sido observada en más de 1,500 especies animales y está extensamente documentada en 500 de ellas". De acuerdo a Soeli, un grupo radical cristiano expresó que los organizadores de la exhibición -realizada en parte con fondos gubernamentales noruegos- "deberían arder en el infierno". De acuerdo con la Asociación Americana de Psicoterapia, aunque el rechazo continua existiendo a nivel individual y en grupos extremistas, a tal punto que puede generar violencia contra personas homosexuales, hoy en día se observa una mayor apertura y una comprensión algo más amplia. "Probablemente esto se deba un interés más marcado en educar al público", dice la APA. De todas maneras, si ser gay resulta doloroso para la persona, y difícil para grupos religiosos, para los padres puede ser llegar a ser traumático. Lo fue al principio para Carlos y Gloria Arizmendi, católicos prácticos, miembros de varios grupos religiosos de su parroquia, y padres de cuatro hijos, dos hombres y dos mujeres. "Nosotros no habíamos notado nada extraño en mi hija. Era como los otros tres: "normal". Ella había terminado la universidad. Tenía novio y él quería casarse ya pero un día pidió hablar conmigo y me dijo que había estado observando a su novia porque la notaba "rara". Ahora estaba seguro de que era lesbiana. Arizmenti cuenta que él quedó "en shock". "Yo no podía aceptar eso. De joven, mis amigos y yo perseguíamos a los homosexuales y, si podíamos, hasta los golpeabamos. Su propuesto yerno, aparentemente muy enamorado de la chica, pretendió incluso darle instrucciones al padre sobre lo que éste "tenía que hacer". "Mira, te agradezco que me hayas alertado; pero no me digas lo que tengo que hacer con mi hija", respondió. Y lo que hizo fue hablar con ella, preguntarle. Ella se lo confirmó. Le confesó que había tratado de ser como su hermana, como sus amigas. Pensó que teniendo novio se le pasarían sus sentimientos, pero no pudo. A ella le atraían las mujeres y rechazaba el contacto con los hombres. "Mi hija es seria, formal, decente, cariñosa, buena hija. Y una profesional muy conocida. No fue fácil ni para mi mujer ni para mí, pero la aceptamos y lo mismo han hecho todos mis hijos. Todos ellos me respetan porque yo los apoyo como son", cuenta Arizmendi. Norma Ramírez cuenta que sospechó la inlinación homosexual de su hijo desde que éste tenía tres años de edad. "No era afeminado, ni lo es hoy en día. Pero quizás las madres tenemos un sexto sentido. Yo notaba "algo" que no podía explicar. En aquel tiempo se decía que las madres apegadas a los hijos los hacen homosexuales. Traté de no serlo. Me sacrifiqué inútilmente. Observándolo, supe que mi hijo comenzó a percatarse en la adolescencia", narra Ramírez. De pronto, la crisis estalló con una violencia inusitada en aquel muchacho sereno, estudioso, inteligente, callado. Rompía cosas, se hería los brazos, contestaba con monosílabos. "Por primera y única vez en su vida, su padre llegó a propinarle una bofetada. Yo sabía lo que pasaba pero disimulaba ante mi esposo para evitar que sufriera. Conque sufriera yo era ya bastante", comenta Ramírez. "El día que me dijo que tenía "ganas de matar o matarse", y "mandó a los curas y a Dios a paseo" (siempre estudió en escuelas católicas), señala Ramírez, decidió llevarlo a un psiquiatra. Este dictaminó que era necesario intenarlo temporalmente en un centro psiquiátrico. "El profesional se encolerizó cuando me negué rotundamente. 'Creo que su hijo es homosexual y no se acepta. Está pasando por una fuerte crisis. La hago a usted responsable de las acciones de el", dijo. "Me hago responsable, Dr.", respondí. Mi esposo, una tía y yo nos turnamos para vigilarlo durante dos días y sus noches. Busqué un psicoanalista capaz e inteligente". No solamente se aceptó, sino que cuando se graduó en la universidad y comenzó a trabajar, sus jefes, incluyendo el decano (católico) de la prestigiosa universidad a cuyo profesorado pertenece, y sus amigos, la mayoría de ellos profesionales heterosexuales, no solamente lo aceptan sino que lo respetan y lo quieren. No proclama que es gay pero tampoco lo niega. Incluso, se empeño en confesárselo a su padre a pesar de la oposición de la madre, quien quería evitarle ese dolor al padre. Este, al igual que ella, lo aceptan como es. El famoso informe Kinsey, que data de 1948 y todavía es el más influyente de su tipo, reveló que el 37% de los varones estadounidenses reconocía haber experimentado por lo menos un contacto sexual con otro varón. La mayor parte de los estudios al azar efectuados en Estados Unidos y en Europa Occidental estiman que alrededor del 8% de los hombres y las mujeres admiten haber tenido alguna experiencia homosexual, y que alrededor del 2% admiten su preferencia por experiencias exclusivamente homosexuales. El Informe Kinsey publicado por Alfred C. Kinsey hace casi 60 años ha sido la mayor revolución de la percepción de la sexualidad conocida hasta hoy, al entrevistar a más de 20.000 hombres y mujeres que respondían un cuestionario anónimo, con el cual se logró crear una base de datos que describían el comportamiento sexual en el ser humano, generando gran sorpresa los porcentajes de masturbación femenina, masculina, comienzo de la actividad sexual, homosexualidad, bisexualidad y otros comportamientos. El National Opinion Research Center ha reportado que aproximadamente el 0,7% de los hombres estadounidenses se consideran homosexuales, aunque se cree que la cifra es mucho mayor, debido al silencio de muchos para evitar la discriminación. El 17 de mayo de 1990, la Organización Mundial de la Salud (OMS) también excluyó la homosexualidad del Código Internacional de Enfermedades. Grupos defensores de los homosexuales escogieron esta fecha en 2005 para celebrar la Primera Jornada Mundial contra la Homofobia.